viernes, 12 de febrero de 2016

Métodos y Técnicas de Investigación (Tercera parte)

La lógica de la investigación etnográfica[1]

   Ángel Díaz de Rada y Honorio Velasco nos hacen el favor de detallar los procesos de elaboración de datos que conducen a un discurso de tipo etnográfico; es verdad que por más que intentan definirlos y separarlos se demuestra con claridad que son cuatro fases no sucesivas pero superpuestas en la exégesis de un entramado de significaciones. Los cuatro “pasos” son Descripción, Traducción, Explicación, Interpretación.




DESCRIBIR

   La etnografía para Geertz es una descripción densa que implica estos parámetros, dar cuenta de los detalles y sobre todo de las intenciones significativas implicadas en la conducta observada y por eso, a pesar de ser el proceso más diferenciado y primario, implica necesariamente una interpretación. Una descripción densa consiste en inscribir el discurso social, en grabarlo, en registrarlo

   “Describir una serie de actuaciones sin referencia al estado de ánimo de quien las realiza no respondería a las pretensiones de la sociología, cuyo fin no es meramente el de registrar, sino el de comprender las acciones de los hombres en sociedad” escribe Frazer prologando la carta fundacional de esta intención antropológica de comprensión de “las acciones de los hombres en sociedad” y las intenciones de éstos (la de Malinowski).

  Díaz de Rada hace un ejemplo de distintas descripciones en las que resalta los comportamientos significativos que han sido detallados, de esta manera explica que la descripción densa va más allá de los hechos en bruto y los pone en relación con las intenciones sociales que están involucradas. Es así como podremos poner en evidencia las reglas de juego (que es lo que nos interesa, finalmente).

   Lo que se persigue es visibilizar estas estructuras de significación que aparecen irregulares, no explícitas y extrañas, que el investigador debe conectar de alguna manera. El resultado será la interpretación y representación de las reglas de juego, lo que entenderemos como cultura.
   Como nos dice Geertz:
La cultura consiste en estructuras socialmente establecidas de significación en términos de las cuales las gentes hace cosas tales como guiños de conspiración.

TRADUCIR

   E.E.E. Pritchard enunciaba como tarea “revivir una experiencia en forma crítica e interpretativa”, al hacerlo, el investigador transcribe esa experiencia “en las categorías y valores de su cultura y en función de los conocimientos de su disciplina”. Esto es traducir una cultura en términos de otros.

   Traducir es reconocer comparativamente comportamientos de crianza de los niños en Palaos y en las sociedades modernas. Además, ordenar en secuencia un conjunto de comportamientos tras haberlos situado en tiempo y lugar, y presentar a los personajes. Este orden que sigue el canon de la literatura realista incluye también el uso de determinadas figuras retóricas de las que el narrador se vale para contrastar la lógica de control del conocimiento y hacer comprensibles estados de ánimo o del ambiente.

   Malinowski propone un proceso omnicomprensivo y totalizador, exigiendo captar el contexto de situación y el contexto cultural. Esta exigencia convierte a la traducción en un proceso de elaboración de datos entremezclado con la descripción en el que el estudio de la lengua es insoslayable.[2]

   Decíamos que la traducción engloba los aspectos comparados que son suscitados en la descripción (y que son herramienta para ésta), con lo que se muestra que la comparación está inserta en el método antropológico pero ya no como necesidad fundamental de su método sino que toma parte desde la propia condición del investigador como mediador intercultural.
   Uno de los debates que surgen en la traducción es hasta dónde se puede realizar una traducción adecuada. Recordemos que Peter Winch cuestiona la posibilidad de realizar traducciones validas entre culturas sin traicionar su propia lógica[3].

   Gellner sortea la dificultad propuesta por Peter Winch apuntando la posibilidad de “encontrar equivalentes”, a lo que Jarvie añade que esta traducción fracasaría si fuésemos incapaces de apreciar la verdad (o la falsedad relativa) de los conocimientos de otra cultura) o si estuviésemos imposibilitados para ver sus valores[4].

   Estos enunciados terminan siendo propuestas de utilidad para nosotros al momento de hacer traducciones. Conllevan la necesidad operar en términos holísticos[5], comprendiendo el sistema de valores culturales en los que están insertos los significados para poder transmitirlos con el mínimo grado de veracidad; también es el requisito para el antropólogo ser capaz de cancelar el mundo del sentido común: en la medida en la que la antropóloga esté dispuesta al desarraigo tendrá más posibilidades de descubrimiento.

   Cada cultura es un sistema complejo del que no pueden aislarse elementos, es por eso que la traducción implica ya la descripción de un contexto. Se explica qué y en qué condiciones suceden los eventos: detallar los contenidos explícitos de cada proposición del tipo bajo ciertas reglas, y ante sucesivas excepciones.

*Aquí deberíamos desarrollar los conceptos de Relativismo ideológico y Relativismo axiológico pero no sé si tendré tiempo de hacerlo.

   Otra cuestión que hay que añadir a la contextualización en el proceso de traducir es que muchas veces, al hablar del contexto de una situación lo que tenemos en mente es un conjunto de fenómenos en un contexto, es decir, metidos en una especie de marco, que a su vez puede enmarcarse en otro. Nos figuramos el contexto como una caja en la que caben los fenómenos cuando el “contexto económico” funciona articulado con el “contexto del barrio”, y así sucesivamente, como se observa en el gráfico de la Lógica de la Investigación Etnográfica (1997: 239)


   Es verdad que se distingue entre descripciones que pertenecen a un nivel micro de las que perteneces a nivel macro pero, en primer lugar ambos niveles ocupan posiciones relativas, no absolutas, dependiendo de la escala y posición de la perspectiva que se adopte y la determinación es algo que debe averiguarse mediante la investigación, al establecer sus relaciones significativas con las prácticas reales de los sujetos.

   En suma, en etnografía el contexto ha de ser significativo. Un enunciado sobre economía sólo estará en contexto si el etnógrafo es capaz de concederle significado (asociarlo de algún modo válido) en la compleja red de enunciados que constituyen un reflejo de la trama cultural.

Un enunciado en contexto es también parte del contexto.




EXPLICAR

   Para Nadel la descripción “tiende a emerger en forma de explicación y par los fines de antropología social podemos hacer equivaler a los dos”; para Jarvie, por su parte la descripción es un medio y la explicación es un fin[6] (dejos del positivismo, ¿qué se le va a hacer?), pero ambos coinciden en reclamar para la antropóloga social la categoría de ciencia “en medida en que es capaz de dar explicaciones”.

   La definición de explicación de Beattie, si bien es demasiado general: “relacionar lo que hay que explicar con otra cosa o con un sistema de cosas y de acontecimientos”, es otra forma de enunciar aquello de proporcionar inteligibilidad, esto es, explicar un proceso como “parte o ejemplo de un proceso más amplio, en cuanto se coloca en un contexto más adecuado”.

   Esto nos lleva al trabajo hecho por Gregory Bateson. Él se preocupó por buscar “si un elemento pertenece a un lenguaje determinado” con el fin de encontrar un modelo que contuviera la mayor cantidad de elementos activos y sus mecanismos de interacción, en este modelo ni uno solo de los elementos debería carecer de sentido y de esta manera se habría logrado explicar con éxito el funcionamiento general del sistema.

   Por su parte, Hempel expone que explicar un fenómeno es “dar causas de él, ya se trate de hechos, tendencias o regularidades”.  Toda explicación contiene dos tipos de proposiciones: el explanandum¸ proposición que describe el fenómeno mediante datos observable, y el explanans, proposiciones que dan cuenta del fenómeno, expresan leyes y condiciones iniciales y antecedentes de él[7].

   Otro autor, filósofo de las ciencias sociales, Stephen Turner terminaría por enunciar la posibilidad de considerar las explicaciones como formas de traducción. Partiendo de la base de que los hechos sociales, como los juegos del lenguaje, son comportamientos y sistemas de creencias convencionales sometidos a reglas¸ señala que la explicación en ciencias sociales debe presentar “condiciones de verdad objetivamente especificables”: los enunciados p en el lenguaje L  son verdadero bajo condiciones X y p puede ser traducido como el enunciado q del lenguaje M, si q es verdadero bajo las condiciones X.

   Así es como propone que “ofrecer explicaciones que abarquen contextos sociales sumamente diferentes es parte importante de la actividad del sociólogo”, en un intento de compaginar la sociología interpretativa con explicaciones referidas a leyes.
    Para Aurora González Echevarría, en este proceso, la reflexión sobre causas del fenómeno no constituye una vía de acceso única ni privilegiada al conocimiento de la etnografía: “La explicación es uno más de los elementos asistentes en la antropología, la explicación se encuentra subordinada a otras maneras de concebir las relaciones entre fenómenos”.

Díaz de Rada y Honorio Velasco complementan con algunos rasgos distintivos de la explicación etnográfica:


1.       Ofrece causalidades múltiples
2.       Muestra que las relaciones entre los explanatia y los explananda aparecen relativamente abiertas (recordemos que la fenomenología, tal y como la expresa Ricoeur, es esto mismo; “la descripción de un movimiento en el que cada elemento cultural encuentra su significado no en lo que lo precede, sino en lo que lo sigue: la conciencia salta fuera de sí misma y por encima de sí misma en un proceso en el que cada paso se suprime para conservarse en el que le sigue”).

La situación circular considerada en conjunto podría ser a su vez tomada como el explanans.

   Con todo lo anterior hay que entender que lo que se busca explicar no es la naturaleza en sí de los fenómenos sino los lenguajes en los que están inscritos, mismos que habrá que describir.

*Habría que añadir comparación intercultural y comparación alegórica pero no me alcanza la vida.



INTERPRETAR



   La interpretación es el resultado del trabajo de campo como interacción social del investigado con los sujetos de estudio y es reflejo de esta interacción. Es fruto de la reciprocidad y no un botín de guerra, en parte fruto de la imaginación etnográfica pero también de las experiencias compartidas.

   Lo anterior se explica porque estas estructuras no se alcanzan si los actores las niegan (no surgen sólo en la entrevista o en el soborno por la información) y se derraman sobreabundantemente si los actores comparten sus experiencias con el investigador.


   Es común considerarla como alternativa a la explicación, es más puede que la corriente interpretativa hay sido alentada por el fracaso funcionalista. Esta distinción (explicación / interpretación) se presenta como distinción entre ciencias de la naturaleza y del espíritu (erkläre y verstehen) o en la definición de la antropología como ciencia o como arte.

  La antropología estudia las sociedades como sistemas morales o simbólicos “y no como sistemas naturales”, busca patterns y no leyes, demuestra coherencia y no relaciones necesarias entre actividades sociales, interpreta más que explica”, diría Evans-Pritchard (él recurre a la analogía de la lingüística para considerar la sociedad como una unidad, un conjunto de abstracciones relacionadas entre sí): “La brujería, los oráculos y la magia se explican y se demuestran en otra, constituyendo un sistema intelectualmente coherente”.

   No parece, sin embargo que la interpretación sea una fase aislada en el descubrimiento del orden estructural, para llegar a enunciar éste de modo que nos resulte comprensible es preciso un periodo de inmersión e interacción de la de la interacción surgirán (o eso se espera, con la suficiente disposición) quiebras que habrá que descubrir y a las que habrá que conferir coherencia; pero recordemos que se trata de un proceso circular y que es probable que tras una interpretación haya otra y luego otra… y así sin fin, como en el cuento que relata Clifford Geertz (Díaz de Rada 1997, 61):

En él se hablaba de la sujeción del mundo sobre una plataforma que a su vez se sustentaba sobre un elefante que a su vez era soportado por una tortuga; ante la insistencia de un investigador lleno de curiosidad por saber qué había tras esa tortuga, el informante respondía que otra, y la insidiosa pregunta “¿y tras esta?”, recibió como concluyente respuesta: “Señor, después todo son tortugas”.
   Podemos valernos de Geertz nuevamente para ilustrar que el objeto de búsqueda no es la racionalidad sino la significación, en Deep play  se toma como punto de partida rechazar respuestas etnocéntricas, incluso siquiera supuestos de racionalidad y se expone que lo que se juega con las peleas de gallos no es el dinero sino la estima y el honor; quienes se arriesgan no son jugadores empedernidos, sino aquellos que ocupan los puestos más altos en la jerarquía sociomoral; y que, con el tamaño de la apuesta no crece la  irracionalidad de los actores sino del significado de la acción.

   Pero esa no es toda la riqueza de este trabajo, el antropólogo despliega ante lector el escenario y el entramado de significaciones en que el hombre se identifica con el gallo; hace el juego comprensible por medio de metáforas que aluden a las significaciones del propio lector: demuestra que el juego está articulado sobre temas esenciales, la muerte, la masculinidad, la violencia y ordena estos temas en una estructura integral para representarlos con un relieve tal que acaban resultando significativos reales.

   La perspectiva interpretativa de Geertz consiste en decir algo sobre algo dando un apoyo analógico sustentado en la búsqueda de relacionen; la descripción densa acaba siendo una composición hipotética de la cultura tal como la ve el investigador.
   Relacionar –y relacionar, y relacionar- la pelea de gallos con el aparato de status es incitar una trasferencia de percepciones del primero al segundo, transferencia que es, al mismo tiempo una descripción y un juicio.
   También declara “tratar de analizar formas culturales, no como se diseca un organismo (lo que hace el funcionalismo), diagnostica un síntoma, se descifra un código (cultura y personalidad) o se ordena un sistema (estructuralismo), sino como se “penetra un texto literario”.

   El evento paradigmático que describe “nos dice menos lo que ocurre que el género de cosas que ocurren” en ese rango de cosas.

   El programa de la interpretación incluye pues, identificar temas, mostrar su vinculación, exponer el conjunto de reglase en las que quedan encuadrados, construir la estructura simbólica subyacente. El resultado está en comprender y tornar inteligible la acción humana.






[1] Este apartado es básicamente transcripción o paráfrasis del manual de Velasco y Díaz de Rada, "La lógica de la Investigación Etnográfica"
[2] Es de hecho el trabajo de campo lo que obliga a Malinowski a considerar que el lenguaje es una acción social y a descubrir sus funciones (traduciéndolas).
[3] Winch pone en tela de juicio el contraste entre creencias de los azande y creencias de las sociedades modernas desarrollado por Evans-Pritchard, en concreto la afirmación de que las creencias azande contradicen las nuestras, siendo las nuestras verdaderas y las suyas falsas al no ser acordes con la realidad objetiva. Su tesis enuncia que no existe realidad objetiva exterior al lenguaje y la cultura. Las creencias azande serán falsas desde nuestras concepciones y por lo tanto imposibles de traducir (Velasco y Díaz de Rada, 1997).
[4] Para Jarvie existe una especie de universal cognitivo, un fondo de racionalidad común que consistiría en “aprender de la experiencia y en particular de los errores”, a diferencia de Winch para quien los únicos universales serian el nacimiento, el sexo y la muerte.
[5] Hay que recordar la advertencia de Lévi-Strauss: el holismo es una de las mayores virtudes y limitaciones de nuestra disciplina, el intento de acotar un objeto que ha de ser a un tiempo abierto y localizable, universal y concreto.
[6] Así, el papel de las hipótesis en la investigación es el de servir como redes que permitan colectar información útil.
[7] En torno a estos conceptos podemos distinguir varios tipos de explicaciones:
Nomologico-deductivas, tratan de deducir el explanandum a partir de leyes universales combinadas con características particulares.
Probabilísticas. Enuncian tendencias de probabilidad para conectar el explanandum con el explanans.
O bien, otra clasificación distinguiría entre
Causales Dan cuenta de la existencia de un fenómeno (son Nomologico-deductivas).
Genéticas o evolutivas dan cuenta del desarrollo y fases de un fenómeno.
Composicionales que establecen relaciones entres sus partes (explicaciones funcionales).

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